Gaia. La Tierra es un Planeta Vivo. Cuidemos entre todos de ella.

Gaia. La Tierra es un  Planeta Vivo. Cuidemos entre todos de ella.
“Sólo cuando el último árbol haya sido cortado, sólo cuando el último río haya sido secado, sólo cuando el último animal haya sido cazado, sólo cuando el último monte haya sido destrozado, nos daremos cuenta de que el dinero no se puede comer” Proverbio indio

La Tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos

La Tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos
Convertid un árbol en leña y podrá arder para vosotros; pero ya no producirá flores ni frutos. Rabindranath Tagore

2/3/11

Mi pequeña Warén

Por Zebo, rescatista equipo SACH en terreno

La semana siguiente al terremoto, junto al equipo de veterinarios de Socorro Animal Chile (SACH) en terreno, volvíamos de un exitoso operativo en Lota, cuando por Coronel paramos nuestra camioneta para revisar a un perro que vimos a un costado del camino ya casi sin pelo debido a la sarna. 
Nos detuvimos y lo examinamos, además de alimentarlo un poco y darle algo de cariño, cuando en eso una pareja nos dice que en un paradero de micros hay unos cachorros en una caja de cartón. Seguimos avanzando y unos 300 metros más adelante me bajo corriendo a ver si están los pequeños o no. Al llegar me doy cuenta de que hay tres, dos de color café y uno negro.
De izquierda a derecha, el negro estaba muerto y rígido, las hormigas se lo estaban empezando a comer. El segundo estaba con bichos en la boca y los ojos, pero luego de tocarlo me doy cuenta de que reacciona. El tercero todavía estaba vivo y en mejores condiciones que el segundo.
Miro a Enrique, uno de nuestros veterinarios que estaba en la camioneta y le hago un gesto con la mano de que hay tres, pero uno estaba muerto. Entonces, se acercan corriendo Fabián y Carolina, dos de los otros profesionales que integraban el equipo. Entonces el primero me dice: “bueno, quizás podemos salvarlos, pero necesito preguntarles quién se hará cargo de ellos, porque es necesario que alguien los cuide día y noche porque sino van a morir si o si”.
 Sin pensarlo mucho le dije que yo me haría cargo, en realidad no pensé en nada, simplemente le dije que sí. Era eso o dejarlos morir. Los subimos a la camioneta y comenzamos a reanimarlos; Carolina trataba con respiración boca a boca e inyectando suero a ambos, no sabíamos cuánto tiempo llevaban ahí. Si uno ya había muerto, a los otros dos no les quedaba mucho tiempo. Estaban hipotérmicos, por más de una hora estuvimos reanimándolos. Finalmente los médicos dijeron que no había caso con uno de los cachorros y no pudimos hacer más por él que sacrificarlo y terminar con su agonía.
Luego de eso venía quizás lo más difícil, mantener a un cachorra de aproximadamente 1 semana de vida (pudiendo ser quizás menos) sana y salva, y luego quizás buscarle una familia que lo quiera.
Así es como conocimos a Warén. La pequeña no era más grande que el porte de mi mano. Durante las primeras noches tuve que dormir con ella y luego de jornadas de socorro animal de 12 ó 13 horas por las zonas más afectadas de Concepción, tenía que despertar cada 2 horas para que comiera e hiciera sus necesidades. También protegerla de los temblores, algunos de ellos muy fuertes y en donde lo único que yo pensaba era en protegerla a cualquier costo.
El equipo completo de SACH vivió y vio recuperarse a Warén desde la agonía en la que la encontramos. Hoy está conmigo en mi casa en Santiago, es la regalona de la comunidad con la que vivo. 
Está creciendo y a veces ladra.
Cuando recién llegó, le dábamos leche para cachorros cada 4 horas aproximadamente y teníamos que estar pendiente de cada vez que quería hacer caca o pipí.
A veces vamos a pasear al parque y andamos en bicicleta. Ella asoma su cabecita de un bolso, lamentablemente no hay cascos para perros tan pequeños.
Ahora Warén está bien, es feliz viviendo conmigo y por lo menos yo, la amo desde el primer momento en que la vi.

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