Sobre mis cielos, azules y lóbregos
vuelan y solfean libre mis aves.
más ocupan su espacio tus aviones, tus naves.
sobre mis bosques coníferos, viven mis mascotas
libres y salvajes, es ciclo de la vida comer o ser comida.
Mis ríos; venas azules que cruzan mi cuerpo,
bebes mi sangre pura y fresca ¡bebes sin tener sed!
mis frutos coloque por todo mi cuerpo para alimentarte
lo despilfarras… ¡comes sin tener hambre!
hablabas la misma lengua, y destruí ese lenguaje
después tomándola como base otro les distribuí,
a cada continente una lenguaje diferente.
porque ¡hablas si tener que decir!
Mis desiertos son heridas que me he causado fúrica.
Por tu comportamiento vil.
los tsunamis, las inundaciones y las erupciones de mis heridos volcanes.
son abrojos de mis enojos por tu comportamiento cruel.
En mis aguas frías, calientes, turbias, tranquilas.
viven ellos inspirando agua.
pero siempre tienen sed; peces
a ellos no les di lo que a ti.
Ni a mis mascotas, ni a mis florestas
ellos no hablan, cuadriplicas su inteligencia
y aun así cuando los feneces o atrapas, crees asir la victoria
como un laurel que tienes que lucir
en un batalla definitivamente inclinada hacia ti
por que ellos cavilan menos que tú.
Consumen y viven lo necesario
tú buscas en tu ciencia, dotarte de inteligencia
plácidamente y fácilmente, vivir eternamente.
Hay fábricas de armas que suministran tu muerte.
Y “un comino” te importa tu sufrimiento mismo
Es declive a la cumbre o ascenso al abismo.
¿quien te responde? ¡si lo ignoras tu mismo!
mis lágrimas saladas llenaron los océanos
¿de quién te escondes humano?
Autor: Adrian David

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